Es la actividad delictiva realizada por un grupo de personas durante cierto tiempo en base a un programa de acción con objetivos definidos, en otra palabras es una especie de ¨empresa delictiva”, agrupación que rompe con las características de la delincuencia tradicional desarrollada durante el tiempo de manera individual, improvisada y hasta aventurera por parte de sus integrantes. y es que este tipo de delincuencia, es conocido desde hace muchos años, principalmente relacionada a otras latitudes con sociedades y culturas muy diferentes a la nuestra, ejemplo de ello, es que ” La Cosa Nostra ” de Sicilia o la “Camorra ” napolitana son algunos de sus ejemplos legendarios por no llamarlos fundadores,
Los delitos cometidos por la criminalidad común, por diferenciarla del crimen organizado, tienen un carácter predatorio que incorpora una redistribución de unas rentas existentes previamente (básicamente para sobrevivir), en cambio el crimen organizado está involucrado en delitos, como la prostitución, el juego o el tráfico de drogas, que abarcan la producción y distribución de nuevos bienes y servicios con la componente de tener un valor añadido, y es que sus actividades tienen un carácter consensual hacia el delito cometido, dicho en otras palabras participan otros miembros legítimos de la sociedad en general que actúan como parte pasiva o activa de la organización, y es que las diferencias entre este tipo de delincuencia son las siguientes:
Dentro de esta definición de crimen organizado, la gama de actividades que puede ejecutar un determinado grupo de crimen organizado puede ser extensa, variando en cada caso según diversas variables internas y externas a la organización, y combinar uno o más mercados, expandiéndose asimismo por un número más o menos limitado de países, aunque en tiempos recientes existe una fuerte tendencia a la concentración empresarial en cada vez menos grupos de un mayor número de campos de la ilegalidad. Su repertorio de actividades incluye el delito profesional y el económico, pero supera a éste último en organización y control, aunque los nexos de unión entre ambos modelos de delincuencia tienden a fusionarse y el terrorismo puede llegar a formar parte de sus acciones violentas en ciertas etapas o momentos. En un inventario amplio, las actividades principales de las organizaciones criminales, en suma, abarcan la provisión de bienes y servicios ilegales, ya sea la producción y el tráfico de drogas, armas, niños, órganos, inmigrantes ilegales, materiales nucleares, el juego, la usura, la falsificación, el asesinato a sueldo o la prostitución; la comercialización de bienes lícitos obtenidos por medio del hurto, el robo o el fraude, en especial vehículos de lujo, animales u obras de arte; la ayuda a las empresas legítimas en materias ilegales, como la vulneración de las normativas medioambientales o laborales; o la utilización de redes legales para actividades ilícitas, como la gestión de empresas de transporte para el tráfico de drogas o las inversiones inmobiliarias para el blanqueo de dinero
Transnacionalización del fenómeno
Aparte de dinámicas propias de las agencias de seguridad, que han influido decisivamente en la amplificación del problema del crimen organizado a escala mundial, es evidente que la evolución reciente del crimen organizado ha significado un cambio en sus estructuras orgánicas y una multiplicación efectiva de su poder para retar a las autoridades estatales. Varios son los factores que han influido en esta dinámica hasta alcanzar una fase novedosa del mismo fenómeno que, por su carácter predominantemente internacional, que se ha denominado de crimen organizado transnacional. Este modelo de crimen organizado presenta tres diferencias fundamentales con fases anteriores del fenómeno: una operatividad a escala mundial, unas conexiones transnacionales extensivas y, sobre todo, la capacidad de retar a la autoridad nacional e internacional.
Este crecimiento del comercio mundial se ha visto acompañado de una revolución en las redes financieras, y es que el notable progreso tecnológico de las comunicaciones y los deseos de las instituciones bancarias por desarrollar nuevas opciones que evitasen la imposición estatal y satisfacer las crecientes demandas de las empresas transnacionales, con un gran volumen de dinero circulante presente en el sistema y facilidades para trasladarlo económicamente a gran velocidad, han favorecido inmensamente el blanqueo de dinero por parte de las grandes organizaciones criminales, un paso fundamental en cualquier negocio ilegal: controlar su dinero, obscurecer su origen ilegítimo y su propiedad y legitimar los frutos de sus desvelos, aunado a ello, la carencia general de supervisión de estas actividades, pese a los esfuerzos por tener ciertos grados de control, y la complejidad de las operaciones hace extremadamente complicado hacer cumplir las regulaciones y cualquier técnica de un país por revitalizar el control del flujo de capitales no tiene los efectos deseados sino que, por el contrario, conduce a una relocalización rápida de los capitales, la pérdida de beneficios del poderoso sector bancario y una mayor complejidad de los instrumentos financieros, lo cual para muchos países el ser receptor de tales capitales supone una parte substancial de su economía (paraísos fiscales), lo cual hace que muchos sean los países en los que se producen estas actividades a gran escala, ya que son escogidos en función de factores tales como el secreto bancario, la corrupción, la formación de los fuerzas de seguridad, las operaciones bancarias, débil sistema bancario y grandes fluctuaciones en cuanto al cambio de moneda.
Los adelantos de los sistemas de comunicación y transferencia de información han tenido, además, otros efectos en la actuación del crimen organizado, ya que por un lado, ha permitido flexibilizar las estructuras de las organizaciones permitiendo una actuación en redes que tiende a maximizar los beneficios y evitar la eventual actuación de las agencias de seguridad y por otro, evita la acumulación de papeleo eliminando así muchas de las pruebas incriminatorias que podrían allanar las actuaciones policiales de represión, pero quizás lo más malo de todo esto, es que se ha producido una transformación en la naturaleza de las amenazas a la seguridad, ya que anteriormente estas organizaciones solo asociadas a grandes acumulaciones de poder, recursos y territorio, pero en la actualidad pasan por el ¨control¨ de información, lo cual hace que la seguridad de los diversos países ante el auge de las organizaciones criminales con gran potencial económico, hacen que tengan la opción de ofrecer a estas organizaciones sus servicios, evento que genera que mejoren y expandan sus negocios.
En este sentido, la existencia fronteras vigiladas, y presencia policial en la calle, no sea el principal problema del desarrollo del fenomeno criminal ya que, en lo cual respecta al crimen organizado debe verse como un enfoque integral y no solo por situaciones que se ven en la calle (las cuales son visibles y notables a nivel de toda la población, cabe mencionar que la aparición de grandes urbes multiculturales (chinos, colombianos, mexicanos, dominicanos), que han estado relacionados directamente con redes mundiales de crimen organizado, proporcionan una combinación de elementos, que influyen en la profesionalización y mejoras en el negocio criminal.
Realidad Nacional
Durante las últimas décadas la llegada de los narcos asociados con el sicariato hicieron crecer el fenómeno con un auge increíble en Colombia, y progresivamente se fueron posicionando con más fuerza en toda la región latinoamericana, específicamente en México por su cercanía con el principal consumidor de las drogas no permitidas, situación que ha impactado directamente para nuestro país, lo cual es notoriamente visible dado el impacto que tenemos en el aumento desmesurado de la criminalidad en Costa Rica y en toda la región, donde los fenómenos asociados a este tipo de delincuencia son principalmente el lavado de capitales, el sicariato y secuestros extorsivos por citar unos pocos ejemplos, tal y como se puede ver en el siguiente extracto del periódico la nación del 19 de octubre del 2015. http://www.nacion.com/opinion/columnistas/Violencia-narco_0_1519048086.html
Y es que este breve resumen pretende dar al lector la sensación de que la profesionalización de la delincuencia, está ganando la batalla a los sistemas de justicia y por ende a la policía que con sus pocas herramientas ha hecho frente a un modelo casi perfecto de crecimiento, ya que no basta con la creación de leyes contra el Crimen Organizado y mejores procesos para la escogencia del personal policial, ya que la red criminal es más fuerte, porque tiene más capital para desarrollar de manera informal a nuevos reclutas que están dispuestos a mejorar su calidad de vida a punta de entrar a un negocio ilegal que genera altos dividendos a cambio de sangre, es importante destacar que el crecimiento de esta modalidad delictiva (nuevos carteles y líderes), así como el avance logístico hacen que impacten directamente en el tema de la seguridad ciudadana.
Y es que este breve resumen pretende dar al lector la sensación de que la profesionalización de la delincuencia, está ganando la batalla a los sistemas de justicia y por ende a la policía que con sus pocas herramientas ha hecho frente a un modelo casi perfecto de crecimiento, ya que no basta con la creación de leyes contra el Crimen Organizado y mejores procesos para la escogencia del personal policial, ya que la red criminal es más fuerte, porque tiene más capital para desarrollar de manera informal a nuevos reclutas que están dispuestos a mejorar su calidad de vida a punta de entrar a un negocio ilegal que genera altos dividendos a cambio de sangre, es importante destacar que el crecimiento de esta modalidad delictiva (nuevos carteles y líderes), así como el avance logístico hacen que impacten directamente en el tema de la seguridad ciudadana.

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